H&M: ¿Hipócritas & Mamarrachas?

El último anuncio de H&M viene a sumarse a la propaganda dictada por los nuevos valores de la ideología de género. Otra campaña disfrazada de transgresión, que obedece las directrices establecidas por todas las instituciones, medios de comunicación y multinacionales.

H&M quiere mostrar en su publicidad un nuevo tipo de mujer: aparecen mujeres de todas las razas, edades y tamaños, mientras suena de fondo una versión del «She’s a Lady» de Tom Jones, interpretada por una vocalista (posiblemente la voz de el león de Gales sea demasiado heteropatriarcal para un anuncio de estas características)

Este nuevo tipo de mujer resulta algo confuso, ya que, aparte del hecho de que algunas de las modelos aparecen ataviadas como auténticos fantoches, casi todas muestran un comportamiento desconcertante, que sólo podría responder a algún tipo de trastorno mental, al consumo de estupefacientes, o a las dos cosas a la vez.

También aparece una mujer obesa observándose con satisfacción ante el espejo. H&M hace un guiño a la nueva corriente que ensalza la obesidad y que ignora los problemas de salud derivados de ella, en aras de una supuesta lucha contra los cánones clásicos de belleza, ahora llamados cánones fascistas (de un tiempo a esta parte, el término «fascista» se aplica a todo lo que resulta molesto para algún colectivo)

Para reforzar su concepto de la estética antiestética, en el anuncio aparecen ataques constantes a la feminidad y las buenas maneras, como una joven sacándose restos de comida de entre los dientes y una muchacha exhibiendo sus peludas axilas. Parece ser que la revolución feminista se consolida con gestos desagradables. De seguir en esta línea, probablemente la próxima campaña de H&M muestre a una joven eructando en una entrevista de trabajo o defecando en un templo… católico, a ser posible (en una mezquita o sinagoga sería una falta de respeto inaceptable)

La mujer de H&M pretende ser decidida y triunfadora. Así, una joven oriental irrumpe en lo que parece una junta directiva y sacude un carpetazo en la mesa, con cara de pocos amigos. Para triunfar como mujer, debe ser imprescindible estar siempre de muy mal humor.

El anuncio termina, como no podía ser de otra manera, con un beso lésbico. La homosexualidad, así como el feminismo recalcitrante y una forzada diversidad cultural, son elementos indispensables en cualquier manifestación pública de toda multinacional.

A pesar de la escogida diversidad que aparece en éste y otros anuncios similares, hay perfiles de mujer que no tienen cabida en este nuevo modelo a seguir. Nunca aparece una madre tradicional, ni una cajera de un hipermercado, ni ninguna de las trabajadoras que atienden los domingos las tiendas de la marca sueca, a cambio de librar un martes, por ejemplo; ni los cientos de niñas camboyanas que confeccionan las prendas de H&M trabajando en turnos de 16 horas a cambio de 0,88 euros al día.

Hay tipos de mujer que no tienen importancia para los artífices de la sociedad moderna. Sin duda son más relevantes las axilas peludas.

Ana Pavón

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