CURSOS PARA SER UNA BUENA RAMERA: OTRA GUERRA INTERNA DEL FEMINISMO

Los cursos para aprender a masturbarse, los talleres de postporno (recitar textos feministas mientras una moza se introduce un espéculo en la vagina e invita a los presentes a observar su cuello uterino), las conferencias sobre Poliamor (antiguamente llamado «putiferio») y las exposiciones de arte con sangre menstrual se han convertido en acontecimientos habituales en la agenda «cultural» de cualquier ciudad española. Desde el Ayuntamiento de Hospitalet hasta la Universidad Autónoma de Madrid se enorgullecen en albergar tan egregios eventos.

Al parecer, si la «enseñanza» de las materias en cuestión es impartida por alguna asociación feminista, un colectivo Lesbo-Bi-Gay-Trans-Pansexual, o una mezcla de ambos, todos aplauden tan admirable iniciativa. Pero si el temario lo imparte una asociación de meretrices… A las feministas, la cosa ya no les parece tan estupenda.

APROSEX es una asociación de putas, (con perdón, pero es que al parecer, ellas usan el término con orgullo), que lleva años impartiendo talleres SÓLO PARA MUJERES (nótese la falta de paridad) para «Hacer la mamada de tu vida», «Comer el chirri», «Poner una mujer trans en tu cama» o «Aprender a infringir dolor». Los talleres estrella son «La talla 38 me aprieta el chocho», impartido por una sobrealimentada «escort» (ahora a las putas se las llama como a un modelo de coche) y «Santas y putas», el curso en el que «las prostitutas buenas enseñan todo lo que saben a las santas listas» (parece ser que aquellas mujeres que se ganan la vida sin prostituirse y no van a sus cursillos son las santas tontas).
Y aquí está la movida: hay feministas que defienden la prostitución como si comieran de ello y hay feministas que consideran a las putas poco menos que agentes del heteropatriarcado opresor.
Si recientemente veíamos a la feminista y mediática abogada Laia Serra asistir presta al taller de masturbación impartido por dos meretrices de APROSEX,  también veíamos a la también abogada y feminista Lidia Falcón criticar tan encomiable proyecto e incluso plantear ante el parlamento catalán si asociaciones como ésta reciben algún tipo de subvención pública.

Si bien asociaciones «del gremio» como HETAIRA o múltiples colectivos del entorno LGBT reciben subvenciones millonarias y presumen de ser «compañeras y amigas» de APROSEX, dicha ONG en particular alardea de no recibir subvención alguna. Aunque cobra por cada taller 40€ por persona, y bueno, no se tiene constancia del número de prostitutas que forman parte de la ONG y pagan 20€ de cuota, pero teniendo en cuenta el amplio colectivo existente en España, es posible que no necesiten subvenciones, ya que ellas mismas han especificado en varios medios que una prostituta gana 500€ la hora en España, y que, dentro del colectivo puteril, el porcentaje de mujeres esclavizadas sexualmente no alcanza ni el 20%.

Son estos últimos datos los que encienden a las feministas anti-putas, que consideran tales extremos absolutamente falsos.

Para quienes estamos fuera de estos círculos resulta complicado discernir qué cifras son verdad. Qué es estigma y qué empoderamiento. Es más sencillo entender que hay trabajos que no quisiéramos para nuestras madres ni para nuestras hijas.

Ana Pavón

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