Vecinos de Carabanchel Bajo se rebelan contra los gitanos y llenan el barrio de pintadas

«Aquí no se vende droga, ni se roba, ni se amenaza a nadie. Vivimos de la chatarra y a los que ponen esas pintadas les digo que son unos racistas», concluye un joven gitano al ser preguntado sobre el asunto. Sin embargo, los vecinos no dicen lo mismo.

Desde hace unos meses, el barrio de Comillas, perteneciente al distrito de Carabanchel (Madrid), amanece con pintadas que denuncian a las mafias gitanas y su constante trapicheo de estupefacientes. «Se borran pero vuelven a hacerse», comenta una vecina.

Al preguntar sobre la convivencia, muchos vecinos prefieren no hablar por miedo a las represalias. Los menos, son más osados: «Somos un barrio castigado por los okupas y por los traficantes», se queja una mujer que lleva más de media vida en el barrio y lamenta la decadencia de una zona que en su día tuvo gran esplendor.

De lo que cabe duda es de que, los gitanos, hacen estallar la convivencia. Muchos apuntan a una decena de familias que viven en los bloques del Ivima. Se trata de unas viviendas en las que, la Comunidad de Madrid, realojó a varias familias procedentes de poblados chabolistas de los distritos de Usera y Villaverde con el fin de lograr su integración. Fallida a todas luces. «Hay gente que lo está pasando muy mal por estas familias. El portal número 18 de la calle Eduardo Rivas está destrozado, sufren amenazas y les han robado hasta los enchufes» denuncia un vecino.

Luz Marrero

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