Erdogan y El Servicio, sueños otomanos

El presidente turco Erdogan lleva en el poder trece años. Gobierna al frente del Partido de la Justicia y el Desarrollo, creado dos años antes de ganar las elecciones.

Dos datos para el perfil de este descendiente de emigrantes georgianos. Erdogan figura en el libro Guinnes por protagonizar el retrato más grande del mundo y, algo más caro, se ha hecho construir la mansión presidencial más grande de todas.

Erdogan tiene su propio Viejo de la Montaña como enemigo. Detuvieron hace unos meses a medio centenar de personas corruptas en el entorno del presidente quien vio detrás la mano del clérigo islámico Fetulah Gülen, un septuagenario que vive en Estados Unidos desde 1999. Sus seguidores en Turquía vertebran una comunidad secreta, a la que llaman El Servicio, Hizmet en turco. Construyen residencias y escuelas. Levantaron el conglomerado empresarial Kaynak Holding, con sociedades de alimentación y sector editorial. Compraron el grupo Feza, con varios medios de comunicación. Tambien Koza Ipek Group paga dividendos a El Servicio.

Gülen decía a sus seguidores: “Debéis moveros por las arterias del sistema sin que nadie note vuestra existencia hasta que alcancéis los centros del poder”.
Aunque coinciden en una agenda islámica conservadora, Erdogan y Gülen se enfrentaron. Hace dos años, Erdogan inició un plan para abolir las escuelas del movimiento Hizmet. El Servicio respondió: “Hizmet ha ayudado a los políticos en su tarea, especialmente en la aplicación de muchas de las reformas de la UE y a abordar la cuestión kurda, gracias a su amplia influencia social. Sin embargo, Hizmet no ha tenido, en ningún momento, la intención de compartir o detentar el poder político”. Las purgas del Gobierno en la policía y la Fiscalía turcas buscan terminar con los gülenistas que controlaban el sistema judicial. El presidente turco quiere todo el poder.

Se ha desatado una enérgica represión también sobre esa prensa. «El objetivo es silenciar a los medios de comunicación de la oposición», acusaba Erkan Akkus, editor del periódico Bugun, uno de los medios de Koza Ipek, controlado por El Servicio.

Tras el extraño golpe de Estado de este año en Turquía, Erdogan ha sajado, con mano de hierro, a los miembros de El Servicio: miles de profesores, jueces y funcionarios del Estado fieles, o sospechosos de serlo, a Gülen han sido destituidos, en el mejor de los casos, y apresados, en el peor. De hecho, el presidente Erdogan acusa directamente a Gülen del golpe. Al no poder extraditarle de Estados Unidos da rienda suelta a su rabia contra Washington. Un motivo más para volverse hacia Oriente.

Gustavo Morales

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