Respondiendo a Hermann Tertsch

Anonadados nos quedamos quienes, el pasado domingo, leímos en el diario de la caspa monárquica –nos referimos al “ABC”- el prácticamente impecable artículo: “Europa pierde el control contra el terror” (ABC 31/VII/2016).  Una reflexión, más o menos acertada, sobre el hartazgo de las poblaciones autóctonas europeas, especialmente la alemana, respecto a la inviable integración de los millones de solicitantes de asilo acogidos y sobre la preocupante e imponente presión demográfica islámica.  Un artículo que podría haber sido firmado por la mismísima Marine Le Pen, pero no. Estaba rubricado por Hermann Tertsch. Sí, sí, queridos lectores. Habéis leído bien: Hermann Tertsch.

Increíble e inesperadamente, el enjuto y seco apóstol de la libre circulación de personas, mercancías y capitales, se deslizaba de la herejía a la apostasía de su fanática fe liberal.

Hermann, tantos años soportando tu hediondo verbo en el infame “Diario de la Noche” en Telemadrid, jaleado por la Mona Lisa del capitalismo y de los mercados secundarios, Ana Samboal, para que vengas ahora a desdecirte de tus férreos planteamientos, ¡por unos milloncejos más de inmigrantes!

¿Qué te ha pasado?, ¿se te ha subido a la cabeza algún discurso de Donald Trump?, ¿has sido untado –como tantas veces- para fidelizar al sector más a la derecha del PP?, ¿ruido de sables disidentes en Génova?, ¿o acaso la posible fundación de un tinglado liberal un poquito más a la derecha del PP? No hace falta que respondas, Hermann.

Dicen que rectificar es de sabios. Ojalá hubieses entrado en razón, Hermann. Pero no, tú no eres de esos. ¿No has reflexionado acerca del origen de esos millones de inmigrantes, denominados mediáticamente refugiados, que ahora te suponen un peligro? Llegan desde Afganistán, Iraq, Libia y Siria. Sí, Hermann. De países desestabilizadosarrasados y destruidos por la política internacional que tanto admiras y defiendes: la ejecutada por Estados Unidos y sus adláteres en beneficio del Estado de Israel.

Aún recuerdo tu bilis y estertores cuando calificaste como “mugre de la peor servida con soberbia rufianesca”, al valiente artículo de Juan Manuel De Prada “Caiga su sangre sobre nosotros” (ABC 27/VII/2014). De Prada, señalaba a los Estados Unidos e Israel,  y a tus amados halcones “neocons”, como los autores y responsables del caos en el que se encuentra sumido Oriente Medio. También denunciaba, De Prada, la gran cantidad de periodistas y analistas que están a sueldo de las embajadas norteamericana e israelí. Una obviedad que conoces muy de cerca, Hermann.

>Un porcentaje muy importante de esta avalancha migratoria tiene su origen en Siria. Sí, Hermann. Ese país sumido en una guerra brutal, Hermann. Una guerra que defiendes con tu rancia ironía cada vez que tienes oportunidad, como hace tu colega John McCain – el halcón republicano anti Al-Asád, que se fotografía con terroristas del Estado Islámico.

Escribes compulsivamente, con tu plumilla maledicente, que “nadie puede salvar a Al- Ásad”. Tendremos que verlo, Hermann. Porque son muchas las personas, cada vez más, las que saben que, únicamente la victoria del presidente sirio Baschar Al-Ásad, puede evitar la mayoría de los atentados que se perpetran hoy en nuestra Europa, Hermann.

¿Recuerdas cuando decías –en referencia a Muamar el Gadafi– que “es un placer ver como tiemblan los dictadores”? Deberías haber reflexionado un poco sobre lo que podía ocurrir tras el derrocamiento del coronel. Ahora, cuando el Mediterráneo central se ha convertido en una autopista de inmigrantes y yihadistas, resulta que te rasgas tus farisaicas vestiduras. ¿Tan ingenuo y fervoroso demócrata eras? No me lo termino de creer, Hermann.

Lo que está sucediendo en Europa, y que tanto te alarma, no es otra cosa que los terribles efectos colaterales de tu arcadia global y liberal, Hermann. Entre todos –financieros, políticos y los mamporreros de la plumilla– habéis dado a luz a un enorme mojón que también os salpica a vosotros. Y en vista de que la aplicación máxima del liberalismo, conduce a Europa a la matanza y a la ruina –a la realidad cotidiana nos remitimos- no hay otra posibilidad, para cambiar este estado de cosas, que subvertir todo el dogma liberal. Algo a lo que no estáis dispuestos ni tú ni tus amos, Hermann.

Miguel Sardinero

Un comentario en “Respondiendo a Hermann Tertsch

  • el 6 agosto, 2016 a las 3:42 am
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    A estos «ligegales» se les cala pronto, de hecho son el canario en la mina: cuando Jimenez Losantos o éste mismo apoyen a un nuevo partido a la derecha del PP, sabremos que son disidencia controlada… El único que no patina es De Prada, de todos es el único fiable.

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