San Fermín: Último encierro con los toros de Miura

Los miuras han despedido los encierros por todo lo alto, con una carrera rápida y sin lanzar cornadas pero dejando varios contusionados a la entrada en la plaza.

En el primer tramo, marchaba una manada muy cerrada, liderada por los cabestros y que no permitía coger toro. No ha sido hasta llegar a la Estafeta cuando se han puesto por delante, dejando buenas carreras. Pero breves. La alta intensidad de los toros no permitían más de dos segundos ante las astas.

Allí el pitón de un animal ha enganchado por la camiseta a un mozo, llevándose un jirón de la tela enganchado en el cuerno.

Ya en la Telefónica se han producido los incidentes debido a los tropiezos y caídas. Un cabestro ha dado una voltereta que ha frenado la marcha del grupo. Y en el ruedo, un tapón increíble y violento. Se confundían mozos y toros, caían unos sobre los otros y trataban de levantarse como podían.

Finalmente, todo se ha saldado sin heridos por asta ni graves traumatismos.

Los toros de Miura:

Estos animales son diferentes al resto y, por tanto, especiales. En 1849 se funda este hierro y, con él, el temor que sus toros infundían en las plazas. Fue un Miura quién acabó con la vida de Manolete, de una cornada en el muslo derecho, aquel fatídico 28 de agosto de 1947 en la plaza de toros de Linares.

Asimismo, sus cualidades morfológicas son bien distintas: estos astados son más altos de lo normal, de imponentes cabezas y gran alzada, lo que les permite avanzar más a cada paso y les confiere mayor peligrosidad.

Luz Marrero

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