Tan solo 26 diputados renuncian a la indemnización por transición de 53 días de «trabajo»

Que la frustrada legislatura ha sido un fracaso es un dato objetivo que reconocen los propios políticos. Ahora bien no todos están dispuestos a renunciar al elevado coste del fiasco electoral.

La gran mayoría de diputados – el 88’6%-  no han renunciado y ha percibido la denominada indemnización por transición, prestación que se abona a los parlamentarios por la disolución de Las Cortes. Tan solo 26 de ellos han renunciado a ella.

Dicha indemnización corresponde a la cuantía del sueldo que los diputados cesantes habrían percibido durante los 53 días de trabajo entre la disolución de la cámara y la jornada de reflexión de las elecciones del 26 de Junio. Para su cálculo se toma como referencia el salario base de los parlamentarios (2.813,87 euros) más los complementos que recibía cada uno de ellos en función de sus responsabilidades en la Cámara baja.

En el Senado, sólo 13 de los 194 senadores que tenían derecho a solicitarla, apenas el 6,7%, renunciaron a cobrar la indemnización de transición, que en la Cámara Alta tiene una cuantía fija para todos los senadores: 8.345,16 euros.

Una vez celebradas las elecciones, los diputados y senadores que no repitan escaño y tampoco perciban ningún otro sueldo público podrán pedir, además, una indemnización por cese, siempre que hayan estado en el Parlamento un mínimo de dos años.

El coste total de la legislatura fallida supera los cinco millones de euros, solo en indemnizaciones una cantidad que podría multiplicarse de volver a fracasar en las negociaciones para formar gobierno.

Redacción

 

 

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