El editorial de la semana: España 26-J, ganará Bruselas

Este domingo los españoles estamos llamados nuevamente a las urnas. En la legislatura más corta tras la restauración monárquica, los viejos y nuevos partidos fueron incapaces de ponerse de acuerdo para la formación de Gobierno.

El español medio ha tenido que padecer durante estos meses una machacona cantinela acerca de los escaños que cada partido tenía, las posibilidades de pactos y las triangulaciones de los mismos. Las cifras, los posibles movimientos de las formaciones políticas, las jugadas, las réplicas y contrarréplicas se nos han ido metiendo en la cabeza como un trabalenguas o un acertijo sin solución posible.

Sin embargo, mucho nos tememos que gane quien gane las cosas van a cambiar, en lo sustancial, muy poco.

Si se da la situación nada deseable, a la par que improbable, de un Gobierno encabezado por Pablo Iglesias y Unidos Podemos, la izquierda se lanzaría –cual jauría de perros rabiosos- contra cualquier atisbo nacional. Anticlericalismo, pancartas de “Refugees Welcome”  en el hemiciclo, posibilidad de algún ministro transexual y hasta la voladura del Valle de los Caídos.

Sin embargo, y para muestra el caso griego, a esta izquierda se le va la fuerza por la boca en lo que debería ser lo fundamental: sus políticas económicas. A Iglesias se le escapó alguna lagrimita, más falsa que Judas, tras saber los resultados favorables al “Brexit”. El lema “Ni OTAN, ni euro, ni UE” no es el lema de Podemos. Iglesias y los suyos no quieren correr esa serie de riesgos.

El homólogo británico de Iglesias, Jeremy Corbyn ha sido uno de los más furibundos partidarios de la permanencia de Reino Unido en la UE, incluso algunos podemitas se desplazaron a Gran Bretaña para apoyarle. Y el otrora valiente y admirado Tsipras, el Leónidas anticapitalista, no es más que una alfombra en la que los miembros de la troika se limpian los zapatos al pisar un excremento.  Dicen, con más cobardía que convicción, que “otra Unión Europea es posible”.

Bruselas nos tiene preparada una buena dosis de austeridad y recortes. Quien gane las elecciones, o quien consiga formar Gobierno, tendrá que aplicarlas. Algunos, como el representante del Club Bilderberg en España, Albert Rivera, seguro que estará encantado de perpetrar esas “reformas”.  Pero estamos convencidos que ni Pablo Iglesias, ni todos los puños en alto de Unidos Podemos serían capaces de desobedecer las directrices de la UE.

Redacción

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