Policía y ultra-nacionalistas turcos impiden la celebración de la marcha por “el orgullo transexual” en Estambul

La marcha había sido prohibida días antes por la delegación de Gobierno, pese a ellos miles de simpatizantes y activistas de la plataforma LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) desafiaron la prohibición y salieron a la calle con sus banderas arcoíris y sus proclamas típicas del lobby homosexual y sus variantes.

Para hacer cumplir la orden gubernamental se selló el corazón turístico de Estambul con cerca de 300 antidisturbios, y alrededor de las cinco de la tarde empezaron a vaciar bares y pisos del barrio ocupados por pro LGBT.

La presencia policial rebajó rápidamente el volumen de la marcha. Aun así, al menos trescientas personas trataron de dialogar con los uniformados para sostener su convocatoria, aunque fuese bajo mínimos. La Policía aceptó permitirles permanecer solo en una conocida zona de bares, pero bajo prohibición de cantar eslóganes o enseñar banderas arcoíris. La tregua duró lo que tardó un pequeño grupo en recordar a las víctimas de Orlando: entonces empezó la carga.

A la carga policial se unió la presencia de ultranacionalistas e islamistas que se habían concentrado para oponerse a la marcha y que también persiguieron a todo aquel con apariencia de pertenecer al colectivo homosexual, echándoles de bares y cafeterías de la zona.

En Turquía gobierna, desde 2002, el islamista Partido Justicia y Desarrollo (AKP). A día de hoy el Ejecutivo está teledirigido por el presidente Recep Tayyip Erdogan quien ha reforzado su discurso religioso y nacionalista para ganarse el voto rural y conservador. Este discurso ha incluido mensajes de oposición frontal contra LGBT y a favor de la familia tradicional.

J. Garrido

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