La empresa pública Acuamed planeó contaminar el río Ebro para ahorrarse costes de depuración y beneficiar a un contratista a cambio de sobornos

La trama delictiva de la empresa pública Acuamed llegó a planear echar ácido clorhídrico sin control al Ebro para ahorrarse costes en la depuración de las aguas del embalse de Flix, en Tarragona, y beneficiar así a la firma FCC, a cambio de presuntos sobornos, según los pinchazos telefónicos obtenidos por la Guardia Civil que invesiga este caso junto al juez Eloy Velasco de la Audiencia Nacional.

En busca de contratos ficticios como coartada para desviar dinero público -según la Guardia Civil-, Acuamed y la empresa proyectaron la apertura de un nuevo contrato, por 11 millones de euros, para limpiar el lugar, con un pH fuera de control.

El objetivo era evitarle gastos a FCC y facilitarle una vía rápida para maximizar su margen en esos 11 millones que estaban acordando, aun a costa de cometer delito medioambiental, echándole ácido clorhídrico a la balsa creada en el río en el amplio perímetro a limpiar.

Según los agentes, Acuamed sabía que del millón de metros cúbicos de fango en Flix sólo se había limpiado un 80% y que el resto quedaba abandonado a su suerte… o a la espera de un nuevo contrato con el que favorecer a otra empresa a cambio de cohechos.

Recordemos que la ingeniera agrónoma, Azahara Peralta, que dirigía la obra de Flix fue despedida de Acuamed recientemente por no plegarse a hacer cosas irregulares tal y como declaraba hace unos días: “Lo camuflaron como despido disciplinario, pero la realidad era que yo y unos cuantos más nos negábamos a hacer cosas manifiestamente ilegales”.

El sumario dejó de estar secreto hace unos 20 días tras la investigación de la UCO, la Audiencia Nacional y la Fiscalía Anticorrupción.

J. Garrido

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