Oleada de robos en Primark: el «low cost» que sale caro

La falta de servicios mínimos en la macrotienda, en materia de seguridad, ha llevado al hartazgo a la Policía Nacional. Según los agentes, se producen al mes una media de 300 hurtos en sus instalaciones. El hecho provoca que, los servicios públicos policiales, tengan que dedicarse a atender ese enclave, descuidando otras demandas ciudadanas en un distrito muy conflictivo.

El gigante de las gangas, cuenta con un edificio de cinco plantas en la Gran Vía madrileña y sólo un vigilante de seguridad por cada una de ellas. Además, las prendas no llevan alarmas por ser más costosas que el artículo en venta y, el establecimiento, es un hervidero de gente durante todo el día.

Este cúmulo de circunstancias, suponen un reclamo para los carteristas. El 65% de los hurtos son efectuados por bandas de rumanos y búlgaros carteristas, sobre los clientes. El resto de robos, se corresponden con la sustracción directa de prendas. El «sinpa» de toda la vida. «Actualmente, Primark es el punto con más hurtos del distrito de Centro. Tienen unas deficiencias de seguridad mínima que no cubren» se queja un agente.

Lo que más indigna a la Policía Nacional, además de la no inversión de medios privados en la seguridad del establecimiento, es que tienen varios requerimientos para cumplir con sus obligaciones y siguen haciendo oídos sordos, con el perjuicio que ello supone para la ciudadanía.

Luz Marrero

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