Alta tensión en el congreso de Alternativa por Alemania

La celebración en Stuttgart del congreso de Alternativa por Alemania no ha dejado indiferente a ningún sector de la opinión pública alemana.

El inicio del evento se saldó el viernes con la detención de 400 ultraizquierdistas que pretendían boicotear y reventar el acto. Por su parte, la Confederación de Sindicatos de Alemania (DGB) convocó sus manifestaciones para el 1 de mayo  bajo eslóganes como “contra la xenofobia y la extrema derecha”.

En un país sometido al sentimiento de “la culpa” y constreñido durante décadas  por la camisa de fuerza de la corrección política, los documentos aprobados en el congreso de AfD han enervado a las formaciones políticas tradicionales. Desde el partido de la canciller Angela Merkel, la CDU, a los socialdemócratas del SPD, pasando por Los Verdes, las condenas y descalificaciones a los planteamientos de Alternativa por Alemania se han venido sucediendo.

La tensión en la celebración del congreso de Alternativa por Alemania también ha tenido un reflejo interno. El partido, de reciente creación y fulgurante éxito, sigue debatiéndose entre una línea más moderada y otra que pretende explotar el éxito del rechazo a la inmigración. La formación, cuya dirección se encuadra dentro del “conservadurismo neoliberal moderno”, parece que se va deslizando hacia posiciones más comprometidas.

El punto que mayor polémica ha generado ha sido el que declara que “el Islam no es parte de Alemania”.  Prohibir la construcción de mezquitas con fondos provenientes de Estados islámicos o vetar el  velo en espacios públicos, son algunas de las propuestas que AfD llevará a las elecciones al Bundestag de 2017. Según la eurodiputada, Beatrix Von Storch, se  trata de garantizar las raíces judeocristianas de Alemania.

Finalmente, el ala moderada de  AfD  introdujo una enmienda en la que se consideraba que “los inmigrantes cualificados y con gran disposición a integrarse son bienvenidos», reivindicando el modelo de canadiense de en política de inmigración.

Tanto el presidente del Consejo Central de los Musulmanes de Alemania, Aiman Mazyek, como el presidente del Consejo Central de los Judíos de Alemania, Josef Schuster, han cargado duramente contra la AfD.  Independientemente de que el vicepresidente de Alternativa por  Alemania, Alexander Gauland, ha repetido en varias ocasiones que “la vida judía es bienvenida y protegida por AfD”.

Con el fin de no generar más disputas de las necesarias, las alianzas europeas de AfD no fueron tratadas en profundidad en el congreso de Stuttgart. El eurodiputado, Marcus Pretzell, ya anunciado su intención de trabajar en el grupo del Parlamento Europeo de Estrasburgo Europa de las Naciones y las Libertades, de Marine Le Pen. El acercamiento al Frente Nacional francés es mirado con abiertas reservas por Frauke Petry y Jörg Meuthen, ambos presidentes de Alternativa por Alemania.

En materia internacional, Alternativa por Alemania sigue promoviendo una reducción de las competencias  de la UE y un acercamiento a Rusia, sin abandonar la estructura de la OTAN. Si bien, defienden la retirada de las tropas extranjeras en Alemania y de las armas nucleares establecidas en el país.

El resultado final del congreso parece que ha supuesto una merma de la influencia de los moderados de Alternativa por Alemania. Su máxima valedora, Frauke Petry, ya estableció “líneas rojas”, amenazando incluso con abandonar el partido.

Miguel Sardinero

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