Los otros refugiados: Crimea y el éxodo de los tártaros.

Se cumplen dos años desde que se produjera la anexión rusa a la península de Crimea con las consecuencias políticas, económicas y sociales que ello supuso.

De las consecuencias políticas y económicas cabe destacar que la intervención del Gobierno de Vladimir Putin sobre la península de Crimea y su integración en la Federación de Rusia no está reconocida ni por el Gobierno de Kiev ni por la comunidad internacional.Una anexión cargada de irregularidades, unida a una intervención militar que únicamente responde a los intereses económicos y estratégicos de Moscú.

Las consecuencias sociales fueron mucho más graves ya que de dicha intervención se produjo un éxodo de la población civil autóctona a regiones más seguras debido a la ferocidad con la que el ejército ruso y los ciudadanos pro-rusos actuaron contra dicha población, cometiendo detenciones ilegales, torturas y asesinatos.

Quienes más sufrieron estas consecuencias han sido los tártaros – habitantes de la península desde hace más de siete siglos -, los cuales – una vez más – , han tenido que sufrir la expulsión de sus tierras.

A pesar de todo, una minoría de estas personas, decidió quedarse en su tierra y a día de hoy, después de dos años, las condiciones de vida a las que han sido sometidos son precarias.

Tanto en el caso de quienes tuvieron que huír como en el de los que se han quedado podemos escribir bien claro que son el vivo ejemplo del maltrato social y mediático con el que la comunidad internacional castiga a los que no ofrecen ningún tipo de interés o no se quiere someter a la disciplina colonialista de unos o capitalista de otros.

Aquí no hay refugiados que valgan : hipocresía.

Gregorio Cruz

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