APOLOGÍA DEL MESTIZAJE: PRIMERO EN FOX

Cuando el 1 de enero de 1879 Wilhelm Fried vino al mundo en Hungría ni sus padres, ni mucho menos su rabino, podían llegar a imaginar la transcendencia que este niño, incluso muchos años después de su muerte, tendría en la historia del cine y de la televisión. Es muy probable que a más de un furibundo cinéfilo el nombre de Wilhelm Fried le diga más bien poco. Pero si, como hizo el judío húngaro Wilhelm Fried al emigrar a los Estados Unidos, cambiamos su nombre y apellidos por el de William Fox, creador de Fox Film Corporation, la incógnita queda despejada.

La Fox Film Corporation fue absorbida por la Twentieth Century Films, dando lugar a la archiconocida 20th Century Fox. Y en 1980, los magnates Rupert Murdoch y Barry Diller fundaron la cadena de televisión FOX. A mero título de curiosidad, cabría señalar, como en el caso de William Fox, ciertos antepasados judíos en Murdoch y Diller.

La FOX es actualmente una de las principales cadenas de televisión a nivel mundial. Algunas de las series que emite son de un éxito indiscutible, contándose sus seguidores por millones a nivel planetario. No cabe duda que, hoy por hoy, la televisión y las series promueven de una serie de patrones de comportamiento que son imitados, consciente o inconscientemente, por los televidentes. De ahí su poder e influencia.

De entre estas series de la FOX podríamos destacar, al menos, un par de ellas: “The Walking Dead” y “Modern Family”.g

Las aventuras del grupo de supervivientes del holocausto zombi de “The Walking Dead”, se han venido deslizando, temporada tras temporada, hacia la más absoluta corrección política y social. Es bastante curioso apreciar como personajes interpretados por actores de raza negra, como “Tyreese” o “Morgan Jones”, encarnan, en líneas generales, unos profundos y altos valores. Sin embargo, los personajes interpretados por actores blancos, como “Merle Dixon”, “Shane” o “el Gobernador”, son los que vienen a albergar bajos instintos, prejuicios y maldades varias.

No es de extrañar que esta serie, que pretende reflejar una sociedad multicultural como es la sociedad norteamericana, tenga intérpretes de muy variada procedencia étnica. No es de extrañar tampoco que, ante las apocalípticas peripecias de los protagonistas, el amor pueda surgir entre algunos de ellos con independencia de su raza. Pero lo que parece ir más allá de la casualidad o de la trama es que todas las parejas, nacidas entre los protagonistas principales, son parejas interraciales: “Glenn” (asiático) y “Maggie” (blanca), “Abraham” (blanco) y “Sasha” (afroamericana) y la última, y de gran impacto entre los espectadores, la surgida entre el protagonista principal, “Rick Grimes” (blanco), y “Michonne” (afroamericana). Todo esto jalonado y trufado con personajes homosexuales, como “Aaron”, o lésbicos, es el caso de “Tara” o “Denise Cloyd”, curiosamente de raza blanca en todos los casos.

Y como “The Walking Dead” ha sido un auténtico filón para la FOX, la cadena ha elaborado una precuela, en este caso “F ear The Walking Dead”. En esta serie, se nos narran los acontecimientos inmediatamente anteriores a la epidemia zombi y durante el comienzo de la misma. El maniqueísmo racial y el multiculturalismo con calzador en “Fear The Walking dead” es mucho más burdo y acusado. El protagonista principal, “Travis Manawa” (de ascendencia maorí), es pareja, en segundas nupcias, de “Madison Clark” (blanca). Y la hija de ésta, “Alicia Clark” (blanca), tiene un romance con un joven afroamericano.

Pero el paradigma de la ingeniería social divulgada y promocionada por la FOX es su serie “Modern Family”. Aquí rizan el rizo. Intentaré ser breve. Primera pareja, un carcamal de éxito,“Jay Pritchett” (blanco), casado en segundas nupcias con la voluptuosa sudamericana, “Gloria Pritchett”. La segunda pareja está formada por dos homosexuales de vida desahogada y raza blanca, “Mitchell Pritchett” y “Cameron Tucker”, que adoptan a una niña asiática, “Lily”. La tercera pareja, heterosexual y blanca, es un auténtico desastre, el marido es un verdadero zoquete, a su hijo parece que le falta un hervor y las niñas son unas repelentes adolescentes.

Para aquellas personas que vemos la televisión con cierto espíritu crítico, todas estas curiosidades y casualidades nos parecen que van un poco más allá de las exigencias del guion y de la política de cuotas de pantalla. ¿Quién dijo aquello de “televisión manipulación”?

Miguel Sardinero

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