El preso que quiere ser presidente de Guatemala, fue condenado por el asesinato de un obispo progresista

Byron Lima anuncia que en cuanto salga en libertad presentará su candidatura a la presidencia de Guatemala para lograr un gobierno «duro, rígido y estricto». Para ello, ya creó en 2013 en Facebook el perfil Byron Lima Presidente en la que explica que su ideología es «ultranacionalista de derecha».

Para los presos de una de las cárceles más “duras y violentas” de Guatemala, la del Complejo Penitenciario de Pavón, Byron Lima es el “mandamás”.

«Los internos han delegado en mí la autoridad por la ausencia de la autoridad del Sistema Penitenciario (SP), por lo que en los últimos meses se ha puesto orden, ya que si el Estado no asume su responsabilidad ya la asumimos nosotros, cueste lo que cueste», afirma orgulloso.

Lima precisa que su autoridad en la cárcel proviene de la educación recibida en su familia, de marcado carácter militar, dado que es nieto de coronel, mismo cargo que ostenta su padre, Byron Disrael Lima, quien también estuvo en prisión por la muerte del obispo Gerardi, aunque salió en libertad por buena conducta y trabajo social tras cumplir 12 de los 20 años de pena.

Byron Lima entró en el Ejército con 12 años como Caballero Alumno del Instituto Cívico Militar Adolfo V y llegó a ser miembro del Estado Mayor con los presidentes de Guatemala Ramiro de León Carpio (1993-1996) y Álvaro Arzú (1996-2000).

Como ejemplo de sus logros cita que se han pintado varios edificios de la cárcel, se han reformado las pistas deportivas, se ha recuperado la biblioteca, se han arreglado los ordenadores y se han instalado más camas en el hospital. «En menos de 42 días he puesto todo en orden», recalca, al tiempo que niega tener el control de la cárcel: «Lo único que hago es hacer lo que la Ley del Régimen Penitenciario nos autoriza». Así justifica la cooperativa penitenciaria Torre Fuerte, de la que él fue gerente y que fue «legalmente constituida» en 2010 en la cárcel de Pavoncito, una de las ocho en las que ha estado preso. Durante varios años la cooperativa «dio empleo a 800 reclusos».

Lima, que se autocalifica como un «líder positivo que se enfrenta al sistema corrupto», sabe moverse en la cárcel, donde es incluso saludado por los guardias de seguridad. También muestra su influencia al reconocer que estando en la cárcel ha llegado a «recomendar» al Gobierno el nombre de la persona que debe dirigir el SP. Además, aprovechó su cuenta de Facebook para invitar hace unas semanas a que se convocara una manifestación a la que acudieron miles de personas para mostrar su solidaridad con los 14 ex militares detenidos el 6 de enero por “violaciones a los derechos humanos” durante la guerra civil.

Lima también diseñó, desde la cárcel, para los candidatos a alcaldes y diputados que se presentaron a las elecciones por el Partido Patriota, las camisetas de la campaña, al tiempo que alquilaba coches blindados «a 300 dólares al día» para los políticos que temían por su vida.

«A mí no me va a sacar ningún juez ni ningún fiscal de la cárcel, sino sólo Dios», afirmó hace unos días en una entrevista para El Mundo.

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