Continúan las ofensas al Catolicismo en España con la pasividad de la institución eclesial.

Hoy precisamente, se ha sentado en el banquillo del Juzgado de lo Penal, la portavoz del Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre, como acusada de un delito contra los sentimientos religiosos. El Ministerio Fiscal solicita para la concejal un año de prisión por el asalto a la capilla de la Universidad Complutense en 2011.

«El objetivo no era ofender a nadie…mostrar el torso no me parece una actividad ofensiva», ha declarado. La portavoz del Ayuntamiento de la capital ha sido arropada por familiares y miembros del equipo de prensa de Ahora Madrid que estaban esperándola en el interior de las dependencias judiciales.

Maestre ha explicado que pocos días antes de qué se celebrase el juicio habló con Carlos Osoro. «Me puse en contacto con el arzobispo de Madrid para explicarle que hay una bola mediática muy horrible con la que yo no me siento identificada, me puse en contacto con él para expresarle mis disculpas». Según ha contado, «no sólo las aceptó sino que entendió que era un cosa de juventud. Me dijo que era muy importante que desde las instituciones se defendiera el respeto de la libertad religiosa, algo que yo nunca he puesto en duda».

Personalmente creo firmemente que se está confundiendo respeto de la libertad religiosa con pasividad por parte de quien debiera ser defensor de los atacados y denunciante de la profanación de una capilla donde se rinde culto a la religión Católica bajo la responsabilidad de su arzobispado, cuando esa presunta “libertad religiosa” consiste en desnudarse en un recinto religioso para a continuación gritar las siguientes frases: «Vamos a quemar la Conferencia Episcopal», «El Papa no nos deja comernos las almejas», «Menos rosarios y más bolas chinas», «Contra el Vaticano poder clitoriano», «Arderéis como en el 36» y «Sacad vuestros rosarios de nuestros ovarios».

Así mismo, hace unos días durante la entrega de los premios culturales Ciudad de Barcelona, la” poetisa” Dolors Miquel, protagonizó una nueva ofensa al recitar un «Padrenuestro blasfemo» o «Padrenuestro sexual» que arrancaba con: “Madre nuestra que estáis en el celo, sea santificado vuestro coño, la epidural, la comadrona…»

Estos premios están otorgados directamente por el Ayuntamiento de Barcelona y así es que su alcaldesa Ada Colau ha salido en defensa de “la poetisa”, protegiendo a su vez a la comisionada de Cultura de su ayuntamiento: Berta Sureda, quien se supone que marcó el programa y los contenidos de dichos actos que parecen premiar el insulto y la ofensa a los católicos barceloneses y españoles, pero que desde el poder municipal lo califican de acto de libertad y creatividad.

El delito contra los sentimientos religiosos está tipificado en el artículo 524 del Código Penal, que contempla penas de prisión de seis meses a un año o multas de cuatro a 10 meses por ejecutar «actos de profanación» con ánimo de «ofensa» en un templo, lugar destinado al culto o en ceremonias religiosas.

Veremos lo que dice la justicia civil-penal, porque ya vemos que los representantes de “Dios en la tierra”, solo saben poner la otra mejilla.

Jorge Garrido

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